Saturday, June 04, 2011

y tu palabra es rancia
pues tu cuerpo alberga
el dolor indescifrable
del desapamparo

y tu silencio es mustio
y en casi todos sus espacios
es ausencia de cariño y
delicadeza que se pierde
en invernales desesperanzas

no me des ese abrazo que desnutre
no me intoxiques con esa variedad
de desamor
pues estoy ya enchida de deslices
y perenne en las tristezas
pues recorrí tantos áridos páramos
de langostas que tu partida
casi impune
casi invulnerable
me perfila en su timidez

no quiero ese gusano atroz de tu penumbra

no quiero ese misterio insano de tu horror

no maldigo mis minutos
no quiero perder mi aurora
no me sonrojo con tu destierro
ni me oculto de la alegría
no ya más
no me des más tu veneno
pues toda la belleza que tu páramo
albergara
como si de un trueque se tratara
como si yo te acusara
de ser impredecible
o incapaz de sol-edad
no es más que tu silencio
acusador

ese ego que te nace en las entrañas
que nos enreda
ese desierto de amor que te crió

ojalá esté tan lejos que pueda
no verme reflejada en tu ausencia
pues queriendo quiero
ser capaz de amar ese verdor

que ni tú sabes que riegas
en tu desesperanza

no me acuses de aquel lejano
amparo que te nubla
no me sonrojará más tu acusación
hecha de bruma y telaraña toda
pues ya no más jugaré a ser
la madre ausente que te enmudeció

como si lloraran las laderas de amapolas
como si pensasen las penumbras de tu voz
en volandas con un pasado quebradizo
que te obstruye en tu silencio
esa palabra que nunca dice
por fin
ya todo pasó

yo no soy quien tú pretendes
y tú huyes de tu propio temor
yo no temo dormir sola esta noche
pues todas las noches
en soledad dormí sin tú saber
cada noche que tú dormías
con fantasmas
yo soñaba sin cuerpo que acariciar
cada noche que tú creíste escapar
a tu destierro
yo me enredaba en la tierra
sin pan de los cerezos
y así un día y otro
supe fraguar
una invulnerabilidad
hecha de tiempo y de pereza
de paciencia desgastada y
detenida en no sé que tiempo
de desgaste y fortaleza
y ahore veo en las entrañas
de la sierra que me corta en dos
un relato de pánico y de horror

dos y dos son número invisible
tú y yo no debimos permanecer
somos rostro angosto del misterio
que se ha de guareder: así temprano
tú por tu camino
sin saber por qué
buscas gritarme los vientos de tu rabia
guarecida del ayer

No funciona cuando busco tu abrazo
pues entonces no estás para mí
es tu cariño caro precio
no vas a venir
es peligro tu silencio
tu estar es ausencia
tu venir ir
y cuando al lado tuyo
sola me siento
pienso siempre
dónde estará tu corazón
más que perdido en
el limbo de algún horror

y entonces, detenida,
puedo divisar mi límite de pánico:
dos muertes, dos silencios, dos errores
hechos de palabras
nunca ya no más
me van a dejar de lado
es un combate diestro de quehaceres
yo no jugaré a ser dos sin tres
y así podremos clavar el afilado rostro
de la noche en la ladera

tú dices
yo leo
yo leo
para ti

yo lloro
sin llorar
abandono
no manifiesto
pecado expuesto
me hago
pequeña
estrecha
palidezco
añoro
piel y piel
que enmudece
cariño que
no sabe
pedir
ni recibir
y cuerpo
que
es columna de
metal

pálida

sin ser

poco más

todo
lo crees
un combite

todo
lo crees
un combate

todo lo crees
un envite

todo lo crees

y yo sólo pedía
una caricia
y un saber leer
tú que decías
leer

la mirada
de la mujer

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